Lluís Ignasi Bonastre

Lluís Ignasi Bonastre

Lluís I. es profesor y director de proyectos educativos. Máster en Matrimonio y Familia por la Universidad de Navarra. Casado y padre de 7 hijos. Actualmente, es el nuevo director técnico del FERT.

¿Cómo fueron tus inicios en la Orientación Familiar?

Desde muy pequeño recuerdo a mis padres participando e impulsando la orientación familiar. Cuidando las relaciones de amistad, fomentando la vida familiar en el colegio, participando en las iniciativas del FERT. Sin duda, una de las mejores herencias que he recibido en vida. Bueno, de hecho, la sigo recibiendo. ¡Muchas gracias!

Después de un tiempo como moderador y tras un periodo de trabajo con Tomás Malmierca, has aceptado la responsabilidad de la Dirección Técnica del FERT. A primera vista ¿Qué temas te parecen prioritarios abordar en esta nueva etapa?

A menudo me preguntan si sustituyo a Tomás. ¡Eso es imposible!  ¡¿Cómo se sustituye a Tomás?! En el FERT atesoramos 50 años de veterana experiencia al servicio de las familias y al mismo tiempo acunamos el entusiasmo y retos de los tiempos actuales. Es prioritario conjugar el conocimiento y experiencia con el entusiasmo y dinamismo propios de la familia actual. No hay una nueva etapa. Hacemos lo propio de la familia. Aprendemos junto a los que nos preceden, lo hacemos nuestro y seguimos adelante. “¡Estamos en los inicios!”

En tu caso como experto en nuevas tecnologías ¿Qué criterio debería tenerse en cuenta para que estas herramientas fueran un instrumento educativo?

La tecnología móvil ha venido para quedarse, junto con todas las maravillas que comporta. Sin embargo, ha llegado el momento de que valoremos en qué modo puede interferir en otras cosas que consideramos valiosas. Valiosas como la empatía, la vivencia plena, la conversación, las relaciones personales, …

Varias generaciones han crecido acostumbradas a que sus padres envían mensajes de texto durante el desayuno y la cena, ignoran a los niños cuando los llevan a los parques infantiles o a pasear. Dejamos de moldear en los niños las habilidades necesarias para relacionarse.

Las conversaciones familiares, por poner un ejemplo, son útiles porque cumplen una función: para empezar, enseñan a los niños cosas sobre sí mismos y también cómo comportarse en sociedad. Conversar es imaginar otra mente, empatizar, disfrutar de los gestos, del humor, de la ironía, Gracias a la conversación familiar, los niños aprenden por primera vez a ver a los demás como seres individuales, distintos de sí mismos y dignos de ser escuchados y comprendidos. En las conversaciones familiares, aprendemos que lo más importante no es compartir información, sino nutrir la propia relación. Es un entorno en el que sientes el apoyo de tu familia. Sientes la confianza y seguridad. Para ofrecer a los niños estos dones, los adultos deben estar presentes, plenamente presentes. Es difícil mantener estas relaciones si estás volcado en tu teléfono. La solución está en recuperar la conversación, en la presencia plena, en el acompañamiento.

Asimismo, como conocedor del mundo de la comunicación. ¿Crees que deberíamos modificar algo en nuestra metodología para llegar mejor a las familias?

Sin duda. Nuestra metodología es muy activa y consigue un gran impacto. Aun así, las necesidades, los retos, las preocupaciones, las dinámicas de las familias se actualizan. Hemos iniciado un equipo de trabajo encargado de revisar y actualizar los contenidos, las metodologías y los formatos. Queremos hacerlo desde la perspectiva real de las familias. ¿Cuáles son las necesidades de las familias? ¿Cuáles son los retos actuales?

¿Qué aconsejarías a los participantes de nuestros Cof`s para que aprovechasen bien cada una de las sesiones?

Propósito personal y compromiso con el resto de participantes.

Antes de iniciar un COF piensa cuál es tu propósito. ¿Para qué participas en un curso de orientación familiar? Escríbelo en un papel.

Después, comprométete con tu propósito y responsabilízate de que el resto de participantes también aprendan algo útil. Trabaja el caso, conversa en pareja, debate en la reunión de equipo, participa en la sesión general, aporta tu opinión, agradece la de los demás, aspira a ser moderador. Aprende de los demás y asegúrate que ellos también aprendan. La riqueza de un COF son las familias que lo integran, las relaciones que se crean, las conversaciones que se tienen.