Javier Vidal-Quadras

Javier Vidal-Quadras

Al habla con… JAVIER VIDAL-QUADRAS

Javier Vidal-Quadras Trías de Bes, está casado y es padre de familia numerosa. Abogado de profesión y socio cofundador de Amat & Vidal-Quadras, es profesor de Derecho en la Universidad Abat Oliba, subdirector del Instituto de Estudios Superiores de la Familia, de la Universidad Internacional de Catalunya, vicepresidente y moderador de la Asociación FERT y secretario general de la International Federation for Family Development.

Javier acaba de publicar su 5º libro “A las alfombras felices no les gusta volar” sobre el camino que conduce a la felicidad”.

 A grandes rasgos ¿Cuál es la línea argumentar de este libro? El libro, brevísimo, es una fábula que me sirve de vehículo para aproximarme a la meta que tenemos todos los humanos planteada, la felicidad, a través de una analogía que tomo prestada de San Josemaría: la alfombra. Las distintas fases de la elaboración de una alfombra van desgranando algunos de los elementos claves de la felicidad, hasta alcanzar una conclusión que se hace evidente desde el principio: la alfombra es feliz cuando, siendo ella misma, se pone a los pies de los demás; la persona humana es feliz cuando, siendo ella misma, se hace capaz de amar y ser amada.

 Aun contando con las limitaciones que tenemos todos los humanos ¿Cual crees  que debe ser el camino que nos conduce a la felicidad. Julián Marías, en una de sus obras, llama a la felicidad el ‘imposible necesario’. Todos queremos ser felices, pero se nos presenta como una tarea extraordinaria, que excede de nuestras fuerzas. Por eso, el camino de la felicidad no es la felicidad misma. Querer ser feliz es constitutivo en el ser humano, y está muy bien, podríamos decir, es muy bonito, pero no aporta nada a la consecución de esa felicidad. El camino que muestra la alfombra es otro: olvidarse de la felicidad propia y dedicarse a la de los demás. El camino hacia la felicidad es una actividad, no un resultado, y una actividad buena; quien se dedica a una actividad buena, se acercará a la felicidad; quien va en pos de un resultado (ser feliz a toda costa), acaba centrado en uno mismo y la felicidad no llegará nunca. Amar es lo propio del ser humano. La ecuación es tan sencilla de enunciar como difícil de llevar a la práctica: más amo, más me amo; menos amo, menos me amo, pues solo amando me completo como persona.

 En el caso particular del amor humano ¿Qué elementos cabría destacar para favorecer la felicidad conyugal? El primero, la decisión. La voluntad ha de querer. Hace poco, una joven conocida me decía “he encontrado al hombre de mi vida”, y yo le contesté: “el hombre de tu vida no existe: lo será aquel que decida serlo”. Y, sin embargo, la mera voluntad no es suficiente. Hay que hacerla realidad porque, como decía un amigo mío, “lo que no se ‘concretiza’ no se realiza”. Y la realidad está hecha de pequeños detalles diarios, atenciones, servicios a la persona amada en una búsqueda constante de su auténtico yo. Hay que amar al otro como quiere ser amado, no como a mí me gusta amarle.

 ¿Se puede aprender a ser feliz? ¿En qué medida los padres pueden ayudar a que sus hijos sean más felices? Se aprende y se enseña a ser feliz. Rafael Pich, uno de los fundadores de la Orientación Familiar, me dijo una vez: “lo que quieras aprender, enséñalo”. Y este consejo sirve también para la felicidad. Enseñemos a nuestros hijos a ser felices en cualquier circunstancia y acabaremos aprendiendo nosotros mismos a serlo. Aquí cobra especial importancia la educación de los sentimientos: lograr que nuestros hijos, viéndolo en nosotros, sientan atracción hacia lo bueno y repulsa a lo malo.

 En un mundo globalizado y a la vez confuso. ¿Cómo ves el futuro de la orientación Familiar? La Orientación Familiar está presente en más de 60 países. La semana pasada tuvimos la reunión de las Vicepresidencias de la IFFD (más de 50  personas de 20 países), y es una gran satisfacción ver cómo culturas y sensibilidades tan diferentes coinciden en lo esencial: la familia es el lugar del hombre, donde encontrará el camino de la felicidad. La Orientación Familiar goza de muy buena salud y es una de las expresiones más auténticas de ese pensar en global y actuar en local que tanto se preconiza.