Familia Escoda-De Ros

Familia Escoda-De Ros

Antonio y Adriana Escoda-De Ros llevan 8 años casados y son padres de 3 niños.  Antonio es licenciado en administración y dirección de empresas y Adriana es Ingeniera Industrial. Antonio trabaja en el sector financiero y Adriana en una multinacional del sector de la alimentación.

Son un matrimonio entusiasta de los COF y uno de los que se estrenaron en el nuevo formato online de las sesiones generales, con las que disfrutaron y aprendieron mucho.

 

¿Cómo fue vuestro primer contacto con el FERT?

El primer contacto que tuvimos con el FERT fue cuando la madre encargada de curso de nuestro hijo mayor nos animó a hacer un C.O.F. Al principio le dijimos que no podíamos porque uno de los dos estaba haciendo un máster. Sin embargo, el mismo día que empezaba el curso nos lo volvió a decir y finalmente nos animamos. ¡Fue una gran decisión! Los contenidos nos han sido de mucha utilidad en la educación de nuestros hijos, pero también ha sido muy positivo en el ámbito personal. En ese primer C.O.F. conocimos a un grupo de matrimonios con los que hemos mantenido la amistad y con los que hemos seguido realizando nuevos cursos.

Recientemente habéis participado en un COF de Amor Matrimonial online, como consecuencia de la situación creada por el Covid-19. ¿Se cumplieron vuestras expectativas, en cuanto al modo de orientar la participación y los contenidos?

Efectivamente, empezamos el curso de Amor Matrimonial de manera presencial y las últimas dos sesiones tuvimos que realizarlas de forma online. La verdad es que apenas notamos diferencia en que fuera online o presencial. Éramos un grupo más reducido y gracias a las nuevas tecnologías, y que ya nos conocíamos de las sesiones anteriores, la participación y la exposición de los contenidos por parte de los moderadores se llevaron a cabo como si se tratara de una sesión presencial.

Aunque evidentemente no es nada despreciable el contacto personal con los moderadores y los participantes. ¿Qué ventajas puede aportar los cursos online con respecto a los presenciales?

La mayor ventaja que le vemos es que no necesitas buscar canguro ni tienes la necesidad de desplazarte de casa. También, como comentaba antes, creemos que se le puede sacar mucho provecho a estas nuevas tecnologías, ya sea para proyectar los hechos como para presentar algún ejemplo en formato visual de manera más ágil. Aunque estamos de acuerdo en que los extremos no son buenos y que es importante el contacto personal, tenemos que adaptarnos y el hecho de que este año deban ser online no es motivo para dejar de realizar estos cursos.

Al margen de esta situación – esperemos – coyuntural producida por esta pandemia. ¿Cómo veis el futuro de la Orientación Familiar?

Muy necesaria y con mucho futuro. Aunque la información sea cada vez más abundante y accesible, creemos que es imprescindible que los matrimonios se comprometan a dedicarle un tiempo a formarse, con unos contenidos concretos y una metodología contrastada, para crecer como matrimonio y en la educación de nuestros hijos. Del mismo modo que hacemos en nuestro ámbito profesional.