Benigno Blanco

Benigno Blanco

Al habla con… 

 Benigno es abogado en ejercicio. Entre su extenso currículum, destaca que durante muchos años fue presidente del Foro de la Familia, durante 8 años fue secretario de estado y también forma parte de la Fundación Red Madre.

Impartió una conferencia a los moderadores del FERT, con el título “¿Sexo o género? La cuestión de nuestra época”, del que es gran experto.  Aunque resulta imposible resumir la conferencia del 13 de mayo, en este apartado pretendemos resumir – si bien a modo de síntesis-, algunas de las ideas que con brillantez quedaron reflejadas en su exposición.

¿Básicamente en qué consiste la denominada ideología de género? ¿En qué la fundamentan sus promotores?

La ideología de género es una concepción del ser humano basada en la idea de que cada ser humano puede y debe definir su sexualidad con independencia de su cuerpo pues el cuerpo no nos aporta ninguna información relevante sobre nosotros mismos. Nuestra identidad sexual sería el fruto de nuestra orientación sexual libremente decidida por cada uno. Lo relevante no sería el dato físico y biológico del sexo sino el sexo sentido subjetivamente. Ya no hay hombres y mujeres sino una diversidad afectivo-sexual hecha de orientaciones libremente elegidas y fluidas en cuyo marco cada uno se crea a sí mismo y determina lo bueno y razonable. La sexualidad no es nada natural sino una construcción libre de cada persona donde las únicas reglas y criterios son los que cada uno define para sí mismo. Se puede ser hombre con un cuerpo de mujer o con uno de hombre y se puede ser mujer con un cuerpo de hombre o uno femenino. El cuerpo ya no significa nada; solo importa la voluntad subjetiva de cada uno.

Su único fundamento es una visión del mundo materialista y atea donde el único valor que se reconoce es la voluntad subjetiva de cada uno para determinar arbitrariamente la verdad y el bien sin referencia real y objetiva alguna.

La ideología de género es un inmenso error intelectual, pero tiene una agenda política que se nos quiere imponer a todos coactivamente a través de las leyes y el poder del Estado y así se convierte en una amenaza para la libertad de quienes no compartimos esa idea sobre la sexualidad y sobre el ser humano. Este es el problema que se nos plantea.

¿Qué repercusiones pueden acarrear su influencia, en la educación de nuestros hijos?

Si nuestros hijos hacen suya la visión de la sexualidad y de su propia personalidad que propone la ideología de género, se equivocarán gravemente sobre sí mismos y, en consecuencia, tendrán grandes dificultades para aclararse sobre en qué consiste ser una buena persona y cómo ser felices. Esto es lo que está en juego: los seres humanos somos hombres o mujeres; no es que tengamos sexo, sino que somos nuestra sexualidad. No existen humanos asexuados; todos somos hombres o mujeres; esta es nuestra realidad y desconocer esta realidad es no aclararse sobre en qué consiste ser un ser humano. Y eso es un problema muy serio para administrar la propia vida.

¿Cómo podemos contrarrestarla dentro de la familia? ¿Y en nuestro entorno social? 

Hablando mucho y bien del sexo. Amando y respetando nuestra sexualidad y la de los demás. Educando a nuestros hijos desde muy pequeños en este aprecio a la sexualidad.; enseñándoles que hay que educar el cuerpo para amar y que merece la pena pues así estarán en condiciones de amar con el cuerpo en su madurez y eso es fuente de felicidad; animándolos a amar su libertad para que comprendan que cuando se mete la pata lo que hay que hacer es sacarla. Mostrando con el testimonio de nuestra vida y sonrisa que vivir una vida de sexualidad responsable y de lealtad a los propios amores abiertos a la vida es inmensamente gratificante y fuente de felicidad. Y uniéndonos a quienes comparten nuestros valores para llegar juntos y con más eficacia en esta responsabilidad de exponer y proponer nuestra idea sobre el sexo como alternativa al género.