Al habla con Xavier Amat

Al habla con Xavier Amat

Es Licenciado en Derecho. Ha realizado cursos de posgrado de Derecho Comunitario, Inmobiliario y Fiscal.  Orientador Familiar, está casado y es padre de familia. Xavier  ha dirigido sesiones en casi todos los programas del FERT aunque últimamente se ha especializado en los temas de amor conyugal, adolescentes y preadolescentes.

¿Qué te llevó a la Orientación Familiar? ¿Cómo fueron tus inicios?

Después de asistir con mi esposa en diversas ocasiones a algunos Cursos de Orientación Familiar, mi amigo Javier Vidal-Quadras me propuso realizar un PIMOF a fin de prepararme para ser moderador del FERT.  Me encantó y enseguida me invitaron a impartir mi primera sesión sobre autoridad, con el caso “¿Y mañana qué? Desde entonces, estoy muy agradecido a Javier y al FERT por haberme dado la oportunidad de colaborar en la Orientación Familiar. En primer lugar, porque esta actividad me ha ayudado de manera decisiva en mi tarea como padre de familia y, en segundo lugar, porque me ha brindado una oportunidad de intentar ayudar a otras familias.

Desde los inicios del programa “Amor Matrimonial II”, has estado moderando la primera sesión “La alianza en el amor” ¿Que mensajes destacarías de ella?

La mejor forma de educar a nuestros hijos para que sean felices, es enseñarles a amar a los demás. Y, sin duda, vale más una imagen que mil palabras. Es crucial que nuestros hijos vean a sus padres cómo se quieren intensamente, con serenidad y ternura.  Lamentablemente, somos testigos de que actualmente hay muchos matrimonios que, a pesar de que se casaron para amarse, se olvidan de quererse y esta es la principal causa de innumerables fracasos familiares.  El amor de verdad es entregarse enteramente deseando al otro. Deseándole con pasión. Y si no encontramos ese sentimiento, hay que poner el empeño que sea preciso para que aparezca. ¡Qué necesaria es la pasión que teníamos en nuestro noviazgo! Para el amor de verdad, esa pasión, esa ilusión del principio debería ser el anticipo del final.

También has dirigido sesiones sobre la adolescencia. ¿Qué dificultades presenta para los padres de hoy, la educación de un hijo que se encuentra en esta etapa de su vida?

Creo que las dificultades para la educación de los hijos adolescentes, no sólo las tienen los padres de hoy en día, sino los de todas las épocas. Es un periodo en el que cuesta mucho dar el tiempo y el amor que necesitan, más que nunca, nuestros hijos. Resulta muy difícil además mantener la serenidad y vivir la paciencia, virtudes esenciales para la educación de los hijos y, especialmente, en esta etapa. Como tienen el sentido de la justicia a flor de piel, los adolescentes perciben automáticamente los errores que cometemos en su trato habitual. En estos casos, aunque cueste, es imprescindible pedir perdón. Pero, no después de un tiempo largo en el que nos hemos distanciado amargamente del hijo afectado, sino casi inmediatamente, anticipándonos a una posible iniciativa por su parte.  En definitiva, en frase muy acertada: “a los hijos adolescentes, hay que quererles mucho más de lo que probablemente se merecen.”

Recientemente has asumido el encargo de Subdirector del programa “Preadolescentes”. ¿Cuáles son las características de esta etapa específica, que precede a la adolescencia?

A mi juicio, la preadolescencia viene a significar para los padres la última oportunidad para fundamentar una relación profunda y cercana con nuestros hijos, en el caso de que no lo hayamos conseguido. Estamos a las puertas de la adolescencia, etapa durante la que deviene mucho más difícil entablar un diálogo con ellos. Hay que estar preparados porque todavía en esta etapa constatamos un grado de docilidad en nuestros hijos que facilita la transmisión de criterios, por lo que son también más permeables a nuestro ejemplo.

 ¿Qué motivaciones darías a unos padres para que se animaran a participar en un COF?

Nuestros hijos tienen derecho a tener unos padres que les eduquen con autoridad y cariño. Para llevar a cabo esta apasionante tarea, los COF son una formidable escuela, en la que los padres adquirimos criterios y pautas que nos ayudan de manera determinante en esta responsabilidad ineludible.  Además, el sistema del FERT facilita la relación de amistad con otros matrimonios que se prolonga muchos años más allá del fin de las sesiones de cada curso. Uno se da cuenta además de que casi todos los padres tenemos los mismos problemas en situaciones similares, lo cual, además de constituir un verdadero consuelo, contribuye a superar con éxito muchas situaciones conflictivas.