Miguel Asensio

Miguel Asensio

Al habla con…     MIGUEL ASENSIO

Miguel Asensio es Ingeniero dedicado al marketing, innovación y desarrollo. Orientador Familiar. Casado y padre de cuatro hijos con edades comprendidas entre los 12 y 19 años. Entre sus aficiones destacan la lectura y el running.

¿Qué te llevó a la Orientación Familiar? ¿Cómo fueron tus inicios?

Tengo la impresión que es una mezcla de dos factores esenciales; el primero el haber hecho varios cursos como alumno junto a mi esposa y el haberlo pasado bien aprendiendo; el segundo factor es la “vocación” a compartir experiencias y conocimientos con los demás.  Recuerdo con cariño que participé en uno de los cursos que organiza el FERT dirigido a formar futuros moderadores. Tras superar-ante un jurado de expertos- la prueba que reconocía mi idoneidad, comencé mi singladura. No puedo negar que hubo nervios al principio, pero mi ilusión y sobre todo el buen asesoramiento que recibí de la Dirección Técnica del FERT me dieron una gran seguridad hasta que conseguí, en breve espacio de tiempo, mi autonomía como moderador.

¿En qué campos has desarrollado tu actividad como moderador del FERT?  Desde un principio tuve claro que quería “especializarme” en la educación de la fe y su transmisión en la familia. No obstante, he tenido la oportunidad de moderar casos de otros temas como la autoridad, o sobre la educación en valores y a decir verdad una vez profundizado en ellos me resultan igualmente atractivos.

¿Por qué te parece tan importante la educación en la fe? Desde mi punto de vista, la fe es parte esencial en la vida de una persona y nos jugamos la eficacia de su transmisión en el seno de la familia. De alguna manera trato de transmitir a los padres que vienen a las sesiones, de que la fe -además de su trascendencia- es incluso esencial para la felicidad de sus hijos. Que ellos -los padres- también tienen la posibilidad de formarse seriamente en la fe, para que sean capaces de dar respuestas razonables a los interrogantes que suscitan las verdades reveladas por Dios, aunque lógicamente no son del todo abarcables por la mente humana. Si además de conocer con rigor el “fondo” de las verdades de nuestra fe los padres cuidamos de un modo especial la “forma de transmitirla a nuestros hijos”; haciendo atractiva la virtud; amable la exigencia y sobre todo siendo ejemplares con nuestra vida… con todo ello, tenemos ya mucho ganado.

En tu caso, aunque básicamente moderas sesiones, también impartes conferencias. ¿En cuál de estas dos modalidades te encuentras más identificado?  En realidad se trata de dos modos diferentes de hacer O.F. La conferencia tiene un formato más académico y menos participativo de transmitir los conceptos. Aunque me gustan los dos modelos, a mi me resulta más atractivo moderar una sesión, porque el reto es enorme, debes tratar de que los padres sean los protagonistas, pero a la vez según sea el grupo de participantes o el momento en que transcurre la sesión, debes liderar la sesión, para después volver a dejar el liderazgo a los padres. Mi “obsesión” es que los padres que hacen una inversión de tiempo en un curso, salgan habiendo aprendido cosas prácticas muy concretas, que se lo hayan pasado bien y que haya servido para que los esposos hayan hablado en torno al tema propuesto para afianzar su proyecto familiar.

A tu juicio ¿Cuáles son los retos tiene ante sí la familia de hoy? De un modo general, dejar patente lo que conceptualmente la familia es y los beneficios que se derivan de considerar a la familia como célula fundamental de la sociedad. Pero en concreto destacaría dos: primero orientar debidamente el uso de las nuevas tecnologías en el hogar, de manera que sirvan para crecer como personas a todos sus miembros y transmitir a través de ellas los valores de la vida familiar a toda la sociedad. El segundo: preparar a nuestros hijos para que sean capaces de madurar según unos valores permanentes en una sociedad globalizada donde los cambios se suceden  vertiginosamente.