Padres en WhatsApp

Padres en WhatsApp

Grupo de padres de alumnos en WhatsApp

Fuente, Aceprensa 30/07/2019

Dedicados y orgullosos de su oficio, pero estresados y a veces desanimados: así se declaran los profesores, según un estudio inglés que valdría para otros países. Lo que más lamentan no es el insuficiente salario o la falta de recursos para enseñar, sino el exceso de tareas administrativas y la pérdida de autoridad ante padres protestones y descorteses, sobre todo si falta apoyo por parte de la dirección.

Esos son dos problemas que destaca la Ofsted, la inspección educativa de Inglaterra, en un informe elaborado a partir de una encuesta a más de 4.000 profesores y directivos de escuela. Pero el panorama no es todo negro.

En primer lugar, más de tres cuartos de los profesores están contentos con su oficio, y solo un 8% se arrepiente de haberlo escogido. Es un nivel de satisfacción muy superior a la media nacional, pues otros sondeos revelan que casi uno de cada cuatro trabajadores británicos adoptaría otra profesión si pudiera volver atrás.

Más de tres cuartos de los profesores están contentos con su oficio, y solo un 8% se arrepiente de haberlo escogido

Además, más del 80% de los profesores dicen tener buenas relaciones con sus colegas, lo que es uno de los factores más importantes para estar a gusto en el trabajo.

Sin embargo, más de un cuarto de los nuevos profesores abandonan en los dos primeros años, y un tercio en los cinco primeros. Cerca de dos tercios creen que la profesión docente no está bien valorada por la sociedad. Y en fin, la proporción de los que declaran tener un alto nivel de satisfacción con la vida, es el 54%, frente al 82% de los ingleses en su conjunto.

Parece claro que el descontento de los maestros no es con su oficio, sino con las condiciones en que de hecho lo ejercen.

Padres que incordian

Desde luego, los profesores ingleses no están muy conformes con sus salarios, igual que tantos otros, y echan de menos recursos y herramientas para enseñar mejor. Pero sus mayores motivos de descontento no son tan materiales. Sobre todo, se sienten estresados por la sobrecarga de trabajo y los problemas con algunas familias.

Los profesores se quejan de padres que les faltan al respeto. Junto a una minoría que les grita a la cara en público, son más los que les atosigan con protestas y exigencias descorteses o injustificadas por correo electrónico. No es raro que les escriban por la noche, y si a primera hora de la mañana siguiente no han recibido respuesta, lo primero que hacen es llamar al colegio. Por eso, el informe plantea que quizá las escuelas deberían restringir el acceso a los docentes por ese medio, y reproduce el testimonio de uno de ellos. “Recibo entre 50 y 80 emails al día –dice–. Algunos son importantes, pero me veo obligado a revisar todos”.

En las redes sociales hay padres que airean comentarios negativos de los profesores o del colegio

Las redes sociales son otro ámbito donde se airean comentarios negativos de los profesores o del colegio. Los grupos de padres en WhatsApp suelen ser mentideros donde se murmura de los docentes. El problema se agrava, señala el informe, con la creciente implantación de apps para familias en las escuelas.

En todo eso se echa de ver que entre los padres se ha extendido una exagerada mentalidad de clientes. En apps y grupos de chat puntúan a los profesores o los servicios escolares como unos turistas el apartamento contratado por Airbnb. Y, si tienen acceso fácil, presentan sus reclamaciones directamente a la cabeza. Lo que da lugar a otro problema referido por los profesores: la falta de apoyo por parte de la dirección, que se da sobre todo cuando la protesta de los padres está relacionada con la disciplina. Los profesores perciben que demasiadas veces los directivos se dejan intimidar, y no les defienden o les trasladan la queja sin cribar ni amortiguar. Por eso la mayoría del cuerpo docente dijo a la Ofsted que se ha dado a los padres demasiado poder sobre el personal de los colegios, y algunos lo ejercen.

A propósito de esto, los profesores piden y la Ofsted recomienda que las escuelas sean consecuentes en exigir las normas de conducta. Cuando no hacen así, resulta más difícil mantener la disciplina en las aulas y los profesores resultan a veces desautorizados ante los padres o los propios alumnos.

La burocracia pesa

La otra preocupación principal de los profesores es que están sobrecargados. Trabajan 50 horas por semana (la media nacional es 39 horas), algo menos de la mitad de ellas, dando clase. El resto, que incluye tiempo extra en casa, lo emplean principalmente en programar y preparar lecciones, en corregir ejercicios y en burocracia. Los dos últimos cometidos son los que más les pesan.

La mayoría de los profesores dicen que las tareas administrativas les llevan demasiado tiempo

La Ofsted aconseja a las escuelas revisar la cantidad y la justificación de los ejercicios que se ponen a los alumnos. Les recuerda también que hay métodos para que la corrección por parte del profesor sea menos laboriosa; por ejemplo, a veces se puede hacer durante las clases, o recurrir a la autocorrección por parte de los alumnos.

Más aún se resienten los profesores del trabajo administrativo, porque consideran que contribuye poco a mejorar la enseñanza. El 60% dice que les lleva demasiado tiempo rellenar formularios, asistir a reuniones, reunir datos, elaborar informes. En general, reconocen que las evaluaciones cuantitativas tienen cierta utilidad, pero a la vez advierten que es necesario poner coto a las métricas. Les piden sobreabundancia de datos, tanto la escuela como la inspección educativa.

La Ofsted se da por aludida y promete revisar sus peticiones de información. También se propone, y propone a los colegios, dar a los profesores herramientas que les faciliten y abrevien el trabajo burocrático.