Confiar en los hijos

Confiar en los hijos
En una película muy antigua, en blanco y negro, sobre la vida de Edison, se da la siguiente escena: en el laboratorio del físico, inventor entre otras muchas cosas de la luz incandescente, llega el momento de probar la primera bombilla después de un largo tiempo de trabajos e investigaciones previas. Edison (Spencer Tracy), ante la expectación de varios colaboradores y amigos, coge la bombilla y la entrega con cierta solemnidad a un ayudante adolescente para que la coloque en el lugar del ensayo. El chico coge la bombilla para trasladarla a su lugar, pero con tan mala suerte que tropieza, cae y ésta se rompe. La desilusión es grande porque significa un retraso importante del posible invento. Meses más tarde, una vez reconstruida de nuevo, se vuelve a repetir el momento del primer ensayo. Edison sorprende a todos volviendo a entregar, con una sonrisa, la bombilla al mismo chico que con el rostro iluminado por la emoción y el agradecimiento, esta vez la traslada con éxito hasta el lugar definitivo y culmina con éxito el experimento.

Esta anécdota de la película puede servir para hacernos reflexionar sobre la importancia que tiene en el ámbito educativo, en la familia, en el colegio… la confianza. Confianza que si bien conlleva riesgos, es el marco necesario para desarrollar la autonomía, el espíritu de iniciativa, y con ello la libertad y responsabilidad. Objetivos importantes, todos ellos, de la educación.

Debemos saber confiar en nuestros hijos. De acuerdo con su edad debemos darles la iniciativa en la realización de algunas tareas y confiar en ellos. El sentido común de los padres sabrá discernir qué trabajos, qué gestiones y decisiones pueden y son capaces de llevar a cabo. A partir de los dos años será, por ejemplo, quitar el plato de mesa, con el peligro que ello conlleva… para los platos. De mayores se encargarán de algún trabajo o arreglo de la casa, les dejaremos que solucionen alguna gestión, o que decidan hacer con sus ahorros algún gasto extraordinario. Sabremos conceder parcelas de autonomía apropiadas a cada edad y confiar en ellos absolutamente. Y como tienen el derecho de equivocarse o de hacerlo mal, a veces será necesaria, como en el caso de la película mencionada, una segunda oportunidad, después de una orientación apropiada si es necesario… y volveremos a dejarles hacer confiando en ellos, sabiendo, sin embargo, que debemos estar disponibles para cuando nos necesiten de verdad.

Los chicos las chicas, responden más favorablemente en la medida en que se confía en ellos. La confianza da el ámbito necesario para que una persona pueda desarrollar sus capacidades.

Josep Mª Rovira. Orientador familiar

Carátula de la película “Edison, el hombre”