Alberto Miranda Riera

Alberto Miranda Riera

Al habla con…

Alberto es licenciado en Derecho. Está casado con Anna y son padres de 5 hijos. Es socio de una consultora especializada en “executive search”. Es profesor universitario en la UIC y experto en liderazgo y gestión del talento en estudiantes.

Es orientador familiar del FERT desde hace años, impartiendo sobre todo sesiones sobre la relación conyugal y la vida de familia.

¿Qué te llevó a la Orientación Familiar?

 Todo empezó por un encuentro casual hace ya unos cuantos años desayunando  con Tomás Malmierca (Director Técnico de la Asociación FERT) en la cafetería de la UIC. Empezamos a hablar, le comenté mis inquietudes sobre la educación y la familia, y ¡desde entonces!

 ¿Cómo fueron tus inicios?

Empecé centrado en casos sobre caracterología. Un tema al que en buena parte me dedico profesionalmente, ya que una de mis tareas consiste en identificar los rasgos del carácter y el tipo de temperamento de algunas personas a las que tengo que entrevistar. Posteriormente evolucioné a otros casos de temática variada desde “Primeros Pasos” hasta “Preadolescencia” y he tenido la oportunidad de suplir en varias ocasiones la moderación de casos diversos.

 Últimamente estás moderando las sesiones sobre “Vida de Familia” en los programas de “Amor Matrimonial”. ¿Qué destacarías de estas sesiones?

Si, últimamente estoy más centrado en cursos de amor matrimonial. El caso que suelo dar, “Enamorarse es cosa de dos” normalmente es el que cierra el programa de Amor Matrimonial. Es un caso que da mucho juego para asentar la jerarquía que debe presidir en el amor y  los valores de la vida familiar.

Los programas de “Amor Matrimonial” tienen mucha profundidad ya que tocan el núcleo de la familia, el motor del que se alimenta toda la estructura familiar. Se apoyan en fundamentos de antropología, de derecho natural, de virtudes humanas, de valores, todo ello tratado siempre desde el punto de vista de la excelencia.

 Como profesor en la U.I.C. estas en contacto con jóvenes universitarios. ¿Crees que los jóvenes de hoy día están capacitados para asumir como ideal la entrega de un amor matrimonial?

Yo creo que sí. Tengo una visión optimista de este tema. En mi opinión personal, el que se casa sabe mejor lo que hace que antes. Ahora el que no quiere comprometerse de verdad, simplemente no se casa y vive en pareja. Antes el matrimonio quizás tenía una dosis de convencionalismo social que ahora no tiene.  Tengo el convencimiento de que el que ahora se casa es más consciente de lo que hace y conoce mejor las amenazas y las virtudes que tiene el matrimonio. Es decir, aunque son menos los capaces de asumir ese ideal, sí son más auténticos.

¿Cómo ves el futuro de la Orientación Familiar?

Soy muy optimista. Por mi actividad profesional, participo con regularidad en foros internacionales y cuando les hablo de la Orientación Familiar la inmensa mayoría se quedan gratamente sorprendidos.  La idea de formarse para realizar bien nuestro trabajo es aceptada por todo el mundo y la necesidad de aplicarla a una tarea tan importante como la educación de los hijos es atractiva cuando se conocen bien todas las posibilidades que ofrece. La Orientación familiar tiene un gran futuro, precisamente en un mundo globalizado como el nuestro, sometido a la presión de corrientes ideológicas que no favorecen la vida de familia.