Al habla con… Curso El papel del padre

Al habla con… Curso El papel del padre

Al habla con… Moderadores del curso “El paper del padre”

El sábado 14 de junio, Toni Guarner, Tomás Malmierca, Josep Mª Adell y Luis Carreras, presentaron en Madrid, para todos los centros de orientación familiar de España, el nuevo programa “El papel del padre”. Dirigido a padres varones, trata de hacer pensar y clarificar cuáles deben ser las claves de toda actuación paterna en este siglo XXI.

Preguntamos en primer lugar a Tomás Malmierca, director del programa: ¿cuáles son esas claves principales del quehacer paterno que muestra y se deducen en las discusiones planteadas para este curso?

Pues yo diría que este programa, a lo largo de sus 4 sesiones, plantea como objetivo principal la revalorización del papel del padre en la familia.  Sólo cuando todas y cada una de las familias reconozcan y aprecien la importancia que para el crecimiento de la persona tiene la actuación paterna, se producirá un cambio radical y una revolución positiva en nuestra sociedad.

El buen hacer de un padre, como se está demostrando científicamente a través de la neurociencia, es crucial para el equilibrio afectivo y la armonía vital de los hijos. Nosotros hemos deducido que las bases de toda actuación paterna se sustentan en tres columnas fundamentales: el saber estar en su casa, el profundo conocimiento de los hijos y de las realidades que envuelven a cada familia y por último el saber sustentar a la “propia familia” en las necesidades que cada una tenga.

La siguiente pregunta es para Toni Guarner, que imparte normalmente la 2ª sesión: ¿Qué supone realmente eso de “saber estar” en casa o en el hogar familiar?

Estar en un sitio significa: ser y habitar con nuestra presencia el lugar en el que estamos. Quien no está en su hogar conviviendo con sus hijos, no puede dejar huella de su propio ser. Solo quien lucha por ser un buen padre podrá dejar un modelo bien grabado en sus hijos; enseñándoles a vivir, dándoles pautas y normas, y transmitiéndole valores que aprecien y vivan hasta incluso cuando él no esté. La presencia ha de ser real, con los cinco sentidos, buscando momentos concretos para disfrutar de la convivencia familiar y con cada uno de los hijos. Un padre debe estar en su casa si quiere proyectar sus valores y su ser.

Y estar en casa, también es estar pendiente de su mujer, de aquella persona con la que se decidió iniciar un proyecto de vida en común. Amar cada día más a la esposa, a pesar de las dificultades que se tengan, es la principal tarea que un hombre padre ha de afrontar. En el curso les hacemos ver que ella debe notar su presencia y disponibilidad siempre porque ella debe ser para él lo más importante. Y siempre será la mejor aliada de nuestra paternidad.

A continuación, preguntamos a José Mª Adell, que imparte la 3ª sesión: ¿Qué es lo que debe “conocer” un padre de familia para realizar bien su tarea en este siglo?

Lo primero que conviene decir es que no se puede amar bien lo que no se conoce a fondo. Por eso, para amar bien a su esposa y a sus hijos, un padre debe “conocer” algunas cosas: lo primero las realidades que envuelven a su familia. Segundo, el propio carácter y el de la esposa para construir esa simbiosis conyugal que exige la vida de familia. Y, en tercer lugar, para educar correctamente a los hijos, su carácter y su temperamento. Les explicamos que el temperamento es innato, pero el carácter se adquiere y un padre, a través de cada temperamento, debe ayudarles a que adquieran un carácter singular.

Para terminar, le pedimos a Luis Carreras: ¿con qué argumentos e ideas cerráis el programa en la 4ª sesión en la que se debate el tema del “sustento” que hay que dar a los hijos?

El sustento a los hijos tiene muchas vertientes. En esta sesión se procura que los participantes cobren conciencia de que, a través y mediante el “estar” y el “conocer” de las dos sesiones anteriores, han de prestar ahora particular atención a los 4 tipos de sustentos que éstos exigen: el primero, sustentos materiales –haciéndoles ver que los hijos necesitan muchas cosas, pero hoy les damos más de lo que necesitan-. En segundo lugar, los sustentos afectivos –que supone querer a cada hijo como es y enseñarles, con el ejemplo, que el amor es servicio–. En tercer lugar, sustentos intelectuales –que significa enseñarles a tener criterio propio, a pensar por sí mismos, a defenderse de las modas, etc.-.  Y, por último, proveerles de sustentos espirituales –que sean conscientes de que el ser humano es algo más que materia. Que todas sus actuaciones tienen una trascendencia y en este sentido, fortalecer su sentido de responsabilidad–.

En la experiencia acumulada hasta ahora, hemos comprobado que esta última sesión abre los ojos a los participantes en el alcance de su paternidad pues se llevan a casa pequeños o grandes propósitos para mejorar su tarea como padre.