Formación Moderadores

El 27 de mayo tuvo lugar la 3ª sesión de formación de moderadores del FERT (PAMOF).  En la primera parte, Javier Vidal-Quadras impartió una conferencia con el título “SOY MÁS QUE MI CUERPO” (Afectividad y sexualidad en la persona humana), de la que se hace un resumen en esta misma sección.

En la segunda parte del PAMOF,  Javier Rodríguez, como director del prograActualización programa "Primeras Decisiones"ma “Primeras Decisiones”, hizo una exposición de la actualización que se ha hecho a dicho programa, que ha pasado de 10 sesiones a 8.   Asimismo, se explicaron a los moderadores del FERT las últimas novedades y proyectos en marcha, como la renovación de la Junta del IIOF, que pasa a denominarse IFFD España, los pasos que se están dando en la organización del Congreso Internacional que tendrá lugar en México en mayo de 2014, etc.

Soy más que mi cuerpo

Resumen conferencia: “SOY MÁS QUE MI CUERPO”
(Afectividad y sexualidad en la persona humana
)

Existe la conciencia universal – y no solo en la cultura cristiana- de que el hombre es un ser incompleto, sujeto a las tendencias de sus pasiones y que debe luchar para conquistar su plenitud. El reto consiste precisamente en buscar la unidad en todo su ser, integrando la parte sensitiva (cuerpo y afectos) con  la parte espiritual ( inteligencia y voluntad) de manera que la persona llegue a ser emocionalmente libre.

Para ello hace falta ver las cosas como son, sin que los sentimientos nos engañen: lo malo como malo aunque venga disfrazado de una apariencia seductora  y lo bueno como bueno aunque acompañado de consecuencias negativas.

Siguiendo a Van Hildebrand cabe distinguir tres clases de sentimientos para afrontar este proceso de integración: sentimientos físicos, psíquicos y  espirituales Entre los sentimientos físicos está el pacer sexual, presentado en ocasiones, bajo un espejismo de algo que no puede dar: felicidad. Porque la felicidad, no se encuentra en el placer sexual sino en la cusa que lo motiva. El placer que procura el sexo es un reflejo, una repercusión de la unión plena que el amor ansía. En la medida que se busca algo inferior a esa unión personal, espiritual y para siempre, la sexualidad se degrada a material de consumo y la persona se animaliza.

 El respeto  que merece la sexualidad humana, viene preservado por la virtud del pudor, que garantiza una cualidad que es específicamente humana: la intimidad. Ahora bien  para educar debidamente la virtud del pudor, conviene tener en cuenta, los modos diferente de vivir su sexualidad el varón y la mujer. El varón tiende a centrar su atracción sexual en el cuerpo de la mujer. En este sentido su mirada  es preferentemente anatómica. Por su parte la mujer percibe más, los valores personales que los sexuales, su mirada al varón no es tanto anatómica como psíquica.

Pero curiosamente, como consecuencia de lo anterior, la mujer siente menos necesidad de ocultar su cuerpo – posible objeto de placer para el varón – porque le cuesta más,  concebir la contemplación del cuerpo, separado de la integridad de la persona en su conjunto.

 Esta realidad, hay que tenerla en cuenta, para educar de forma diferenciada el pudor a chicos que a chicas. Al joven varón, no siempre se le insiste en que la vivencia de la sexualidad en la mujer, exige de él, que aprenda a integrar su sensualidad en la afectividad y a la joven no se le suele explicar suficientemente, que el varón difícilmente solo verá afectividad,  en sus manifestaciones  de  sensibilidad.

Asimismo, en el día a día de muchos matrimonios , se olvida también esta realidad, que los caminos del amor, son efectivamente diferentes para cada uno de los cónyuges; en el varón, el deseo sexual satisfecho favorece la inclinación a la ternura; en la mujer, el deseo de ternura satisfecho, favorece la inclinación al deseo sexual .

Los sentimientos psíquicos proceden de nuestra parte emocional. Pueden llegar a ser muy intensos y a la vez muy artificiales. Frente a ellos hay que desarrollar un espíritu crítico que lleve a clarificar la realidad.  Y así como el varón está más expuesto a la influencia de los sentimientos fisícos, la mujer sufre de ordinario una mayor dependencia de los sentimientos psíquicos.

Los sentimientos espirituales proceden de nuestra parte más auténtica y hemos de generarlos a fuerza de vivir con intensidad la realidad

 Según las estadísticas, los adolescentes españoles, tienen su primera relación sexual a los 18,2 años. El 28% la han tenido entre los 15y 16 años. Solo el 13%  haber tenido su primera relación por amor y el 87% restante, la tuvieron movidos por la presión del ambiente, el deseo de perder la virginidad, el alcohol etc.…

Resulta evidente hoy día,  que hay un ambiente coactivo  que genera una falta de libertad para defender el valor de la espera. El don de la exclusividad, de la integridad en la entrega, se desvaloriza y no cuenta ya en  el sistema de valores de algunos adolescentes.

Aunque el acto sexual parezca el mismo, desde un punto de vista mecánico, no lo es desde una perspectiva antropológica,  porque el marco de referencia es diametralmente opuesto. Cuando entregamos el cuerpo, sin entregar el espíritu de manera irrevocable, en realidad no se trata de una donación sino de un préstamo. Esta es la lógica del amor, una lógica del todo o nada; o me entrego o le utilizo. Si no es don, es interés .

Ante el panorama de un amor para siempre irrevocable, sin vuelta atrás, surge la respuesta de las relaciones prematrimoniales, de la cohabitación previa al matrimonio, como fórmula más extendida para contrastar las posibilidades de éxito. Sin embargo, las estadísticas se empeñan en acreditar lo contrario de lo que se pretende. A pesar de la creciente popularidad de la convivencia previa al matrimonio, hace tiempo, que ha quedado demostrado, que la mayoría de las parejas  que han vivido juntas antes del matrimonio, tieden a romper su relación después de casarse.

Finalmente para los que creemos en la fuerza sacramental  del matrimonio instituido por Jesucristo, renunciar a ella es una actitud irresponsable, Ser persona íntegra es mucho  más fácil con la ayuda de la Gracia.

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