ESTIU DIFERENT 2016

La familia Delgado-Lezameta nos deja su experiencia por escrito:

Madrid, Agosto 2016: Temperatura exterior mínima: 30 grados; Temperatura exterior máxima: 40 grados. Posible plan a realizar con tres niños de edades 4 años, 2 años y 6 meses: A la mañana mantenerse en casa lo más “fresco” posible jugando a juegos; a la tarde ir a la piscina.

La verdad es que no suena mal… pero, ¿y si os cuento lo siguiente?

Formigal, Agosto 2016: Temperatura exterior mínima: la perfecta para dormir estupendamente; Temperatura exterior máxima: 30 grados. ¿Posible plan a realizar? Sin duda, el nombre lo dice todo, un verdadero Verano Diferente! De hecho, me atrevo a decir que no he tenido tiempo para aburrirme, simplemente he disfrutado de cada minuto que pasaba.  Ha sido una vivencia que nos sorprendió muy gratamente, un sin parar de actividades que cumplieron con el objetivo: disfrutar de unos días en familia que nos uniesen mucho como pareja y como familia al completo!

Descubrimos lo increíbles que son nuestros niños: subieron montañas (alguno se distrajo bastante con las vacas, flores, hormigas y rocas que encontraba por el camino), patinaron sobre hielo, se metieron bajo una cascada, saltaron en charcos de barro como bien enseña Peppa Pig… se pusieron en forma, y a nosotros también. Néstor y yo tuvimos tiempo para compartir momentos de calidad inolvidables con ellos, además de poder disfrutar de ratos de pareja a solas. De hecho, cuando no teníamos esos momentos a solas, Juan Pablo, nuestro hijo mayor, me preguntaba: “Mamá, ¿cuándo tengo que ir a jugar con los monitores?” Hemos conocido a gente excepcional y han logrado hacer de estas vacaciones una vivencia preciosa.

Verano Diferente merece la pena vivirlo! Simplemente imaginaros levantaros cada día al lado de vuestro marido y listos para emprender una excursión del todo organizada. De fondo, oír las voces de niños diciendo: “Daniel, vamos! Ponte las botas de montaña, que hoy nos toca subir una montaña. Vamos a subir hasta el cielo” – “Uan Pabo (Juan Pablo dicho por nuestro hijo de dos años), mira, babosas! Toma una! Aaammm!”

Para terminar, os cuento algo que a mí me ha ayudado mucho personalmente. Juan Pablo nos recuerda que en la montaña él se cayó mucho pero que también se levantó muchas veces. Un día, fuimos de excursión a un parque de multi-aventura, uno de esos parques en los que uno puede saltar de árbol a árbol cruzando cuerdas… Bueno, hubo un momento en el que necesitaba atravesar un cable larguísimo haciendo equilibrio. Me entró el miedo y me bloquee. Entonces, oí un grito: “Mamá, ¿qué haces ahí arriba? ¿Cómo vas a bajar? Estás muy alto”. Miré abajo, y ahí estaban los niños, observando. Inmediatamente, fue como recibir una inyección de “valentía” y me lancé, diciéndoles: “No pasa nada, solo tengo que cruzar este cable, ¿ves?”.

Sí, ¡la familia Delgado-Lezameta ha disfrutado de un Verano Diferente e Increíble! Hemos salido ganando todos como una familia más unida y llenos de historias y anécdotas que contar!

Muchas gracias por vuestro trabajo, y sobre todo por todo vuestro cariño!