ESTIU DIFERENT 2004

El “Estiu Diferent”, actividad del Fert, consiste en unas vacaciones familiares, con actividades de ocio para todas las edades y sesiones de Orientación Familiar. La primera edición se llevó a cabo los diez primeros días del pasado mes de agosto, en La Molina (Girona). Asistieron 27 familias.

¡En posición de seguridad!. El grito del monitor de la barca de rafting fue suficientemente claro para que Silvia adoptase la posición, ensayada previamente, para el caso de caer de la barca y ser arrastrada por la corriente. Y es que fue visto y no visto que Silvia saltase por los aires en un intento de volcar la barca por parte del monitor, aprovechando un remolino del descenso del canal. La culpa fue de Nacho: no debió provocar al monitor diciéndole que eso del rafting estaba resultando aburrido y si no le daba más “caña” se iba nadando. El monitor se ajustó el casco y apretó los dientes. ¡Ahora verás!, dijo por lo bajo. Y Silvia acabó en posición de seguridad mientras los demás, atemorizados, la veíamos perderse río abajo.

En Verano Diferente hemos encontrado un entorno ideal para poder pasarlo estupendamente junto a otras familias” (José María)

La historia acabó bien y Silvia pudo continuar su labor de monitora del Verano Diferente con los bebés. Nacho, que celebró con su esposa Ana su segundo aniversario de bodas durante esos días, volvió a las andadas cuando desafió a una pareja de Mossos de Esquadra bañándose en el agua helada del lago de Maranges. Pero ahí ya le frenamos los pies a tiempo. Aunque era comprensible la atracción de un baño en el lago, especialmente para los que llegaron a medio día, después de ascender al Pico Puigpedrós, de 2.914 metros de altura. En ese grupo de valientes que empezaron a caminar a primeras horas del día estaba María y varios de los de su equipo de atletismo. María dirigía el entrenamiento cada mañana, a las 8:30 y la mayoría eran madres. Estiramientos, calentamiento, rodaje suave, series de velocidad…se les veía derrotadas a la hora del desayuno, pero volvían al entrenamiento al día siguiente.

Han sido nuestras primeras vacaciones con nuestro hijo Pablo de un año. Hemos disfrutado del ambiente sano que muchas familias deseamos. Y nuestro hijo ha aprendido a caminar aquí, con el cariño de niños, padres y muy especialmente, de sus monitores” (Ana)

A los padres les iba más la bicicleta de montaña. El mejor día para los mountainbikers fue cuando subimos a la cima de La Tossa en el telecabina y los más aventurados decidieron descender en bici. Balance: tres pinchazos, varios aterrizajes y una cara de satisfacción que duró varios días. Gregorio era el guía de las excursiones en bici. Se las preparaba concienzudamente, buscaba alternativas para niños y mayores, revisaba las bicicletas, reparaba frenos, daba consejos a los más novatos…

El ambiente era estupendo. Todos congeniamos enseguida; tanto es así que en el comedor era difícil saber quién era hijo de quién”. (Isabel)

Ester y Martín eran los guías de las rutas de senderismo. En la primera excursión comprobaron que el tiempo que puede tardar un padre o una madre en desandar el camino, con uno o dos niños a cuestas bajo una tormenta de verano, es muy variable, aunque con húmedo resultado en cualquier caso. Martín, al margen de su afición senderista, demostró una gran capacidad con el balón de fútbol. Formó parte de la selección del Verano Diferente que se enfrentó a la selección de trabajadores del hotel donde nos hospedábamos. El resultado fue de 10 a 4 para “Verano Diferente”. También es cierto que algún contrario se quejó algo del arbitraje de José Manuel, por aquello de ser un asistente del Verano Diferente, pero nosotros no notamos nada irregular en su forma de arbitrar.

He disfrutado como una niña en el rafting y patinando sobre hielo…” (Mercedes)

No podemos decir lo mismo de los jueces de la ginkama, los monitores, que parece que daban puntos de manera directamente proporcional a lo que se reían cuando las familias hacíamos las pruebas, más que por el esfuerzo que poníamos en realizarlas airosamente. De todas formas se ha de reconocer que la máxima puntuación al maquillaje de Toni, titulada “Shrek con viruelas”, era merecida. Esa es también una de las mejores fotos del Verano Diferente. Jenaro, José Manuel y Jesús se quedaron la última noche casi sin dormir haciendo copias para todos en CD de las fotos que habíamos hecho cada familia.¡Más de cuatrocientas en total!

Ver cómo otros padres educan a sus hijos te hace reflexionar sobre la forma en que tú lo haces. Se obtienen experiencias muy valiosas que se pueden aplicar en casa” (José Luís)

Jesús acertó al traer su telescopio. Con los pequeños y jóvenes dirigió un taller de elaboración de una carta de estrellas y, una noche, telescopio en ristre, nos impresionó con las magnitudes de las galaxias, de los astros, las historias del cielo. Hasta que se nubló. Suerte que también se trajo un “Power Point” y seguimos disfrutando de su ciencia. Carmen, su esposa, demostró ser una avanzada percusionista -nombre técnico de la que toca muy bien los bongos o timbales-. Cuando Carmen actuaba con el resto de músicos del Verano Diferente, todo el hotel vibraba con ritmo: Ferrán a la trompeta, Nico al saxo, Ester a la flauta, Joaquín a la guitarra, Xavier a la guitarra eléctrica, Raquel y Mónica al órgano, Elena al violín… y ya no digamos los cantantes, que hasta llegaron a componer canciones del Estiu Diferent. Joaquín, con su guitarra, fue capaz de hacer cantar a todos los peques aquellas canciones que conocíamos los mayores desde hace años. La cara de los niños viendo a sus padres desgañitándose y bailando al ritmo de “La gallina turuleta” y “Hola don Pepito” era una mezcla de asombro e incredulidad. Esa misma cara se nos puso a los padres cuando Ainoha y Mariona, monitoras del grupo de a 3 a 6 años, nos obligaron a comer el pastel de chocolate que habían hecho nuestros hijos en un taller de cocina. No hubo opción a escurrir el bulto: todos comimos delante de unos niños expectantes de nuestra aprobación.

Es fantástico poder pasar diez días del verano como monitor. Sin ninguna duda te lo pasas igual o mejor que los niños” (Fernando, monitor)

Ainoha y Mariona eran dos de los trece monitores del Verano Diferente. Fernando, Tono y Nuria, entre otros, se ocupaban de los mayores. Cuando las fiestas -cada noche había una- estaban organizadas por los monitores, parece como si quisieran divertir a los niños a costa de los padres. Nos desquitamos la noche que se organizó el concurso del 1, 2,3 para los monitores. Esa fiesta no estaba en el programa, la improvisamos y fue el momento de reírnos todos con los monitores.

Lo que me ha llamado la atención del Verano Diferente ha sido la combinación de dos cosas: De un lado unas actividades organizadas, pero optativas, de forma que no has de pensar el plan a hacer cada día, y la oportunidad de hacer un curso de Orientación sin la preocupación de dónde dejarás a los niños. Las expectativas se han cubierto” (Ester)

Teresa era la presentadora oficial de las fiestas y shows de cada noche: después de cenar, el teatro, los concursos, la música, los juegos florales, la magia y un largo etcétera llenaban las veladas de niños y grandes. Al final, Victoria y Amalia de tres y seis años, cantaban la canción de “Los Lunis” y los niños, tremendamente agotados, se iban a dormir, que al día siguiente les esperaban nuevas sorpresas y actividades.

Me ha encantado la colaboración de los padres que han hecho lo que sabían y podían para que todos pasáramos ratos muy agradables” (Elena)

Los mayores también acabábamos agotados, aunque las sesiones de orientación familiar suponían un auténtico “alto el fuego” a la dinámica diaria. Todos los padres y madres coincidíamos en que esas fueron unas sesiones muy especiales y fructíferas: sin necesidad de buscar canguro, ¡los papás en pantalón corto! y, sobre todo, con unos compañeros que parecía que les conociésemos de toda la vida. Y es que el Verano Diferente del Fert fue eso: unas vacaciones entre amigos, donde cada uno se preocupó de hacer lo que fuese, con tal de que todas las familias estuviésemos a gusto. Realmente fue un verano diferente e inolvidable.

“Estiu diferent ha sido una gran experiencia familiar y social que nos ha permitido romper la rutina de los veranos anteriores. Además, las mamás hemos podido disfrutar mucho, tanto de la familia como de las actividades” (Lourdes)

Francisco Ortiz

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