Conferencia Íñigo Pirfano

Aprovechando la conferencia que la UIC había organizado para los Alumni y amigos de la UIC, la Junta del FERT consideró interesante invitar también los moderadores del FERT a participar, convirtiéndola en la primera sesión del programa de actualización para moderadores de orientación familiar (PAMOF) del curso 2014-2015.

Íñigo Pirfano es director de orquesta, coro y ópera, compositor, conferenciante y ensayista. Su tarea como director de orquesta se ha desarrollado entre Austria, Alemania, Polonia y España. Durante su exposición, habló de la gestión de las emociones y del talento a través de ejemplos de éxito en la dirección musical.

Pirfano explicó que el director de orquesta es uno de los paradigmas más claros del líder, ya que ha de gestionar, de manera eficiente y creativa, un gran equipo de personas muy cualificadas. A través de una exposición brillante, puso de manifiesto la importancia de la autenticidad de un director en todas las facetas de su vida, de la coherencia y el respeto que se merece cada persona que dirige como ser humano, único e irrepetible. Lo que es verdaderamente importante es la persona, cada persona. Saben autogestionar su propio equipo. Por tanto, es importante conocer cómo son las personas.

En el transcurso de la conferencia, Pirfano habló de otras características que, además de la preparación profesional, son necesarias para ser un buen director de grupos humanos o líder: hay que ser capaz de entusiasmar y, en consecuencia, de motivar con eficacia del equipo que se dirige. Con su orquesta consigue que sus músicos toquen como nunca lo que ya han hecho anteriormente cien veces.

El buen líder motiva la participación, irradia y despierta la fascinación, consigue respuestas positivas, no serviles. Es cuestión del tono humano que se utiliza, hay que persuadir sin imponerse. Hay que tener grandeza de espíritu para transmitir, capacidad que se adquiere en el día a día y tener en cuenta que las cosas se aprenden, no se enseñan.

El buen líder simplemente disfruta con lo que hace. Quejarse es legítimo y comprensible pero estéril.

Terminó diciendo que las cualidades de un buen líder son: preparación; don de gentes; corazón; grandeza; prudencia; seguridad; humildad, y que un buen director debe saber: concertar (trabajo en equipo); inspirar; dirigir. Y que en muchas ocasiones habrá que ceder liderazgo; escuchar y tener en cuenta lo que proponen otros del equipo. “Lo más estúpido que puede hacer el director es rechazar una propuesta que no se le haya ocurrido a él mismo”.
La última frase de la conferencia fue: “Sólo interesa la interpretación estremecedora”.

El contenido de la sesión podía trasladarse a la tarea de cualquier persona con cargos de gestión y coordinación de equipos, como era el caso de los participantes.

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